Tim Burton, el conocido director de películas de animación, como Beetlejuice, Charlie y la fábrica de chocolate o La novia cadáver, realizó este macabro e hipnótico cortometraje influenciado por las películas de los expresionistas alemanes en los años veinte, así como las protagonizadas por Vincent Price (actor en películas de terror de serie B en los años sesenta y setenta), y los relatos de Edgar Allan Poe. Vincent (1982) está considerado como la fuente del peculiar estilo cinematográfico del director, la piedra fundacional de toda la producción Burton que habría de venir más tarde.