Miracolo a Milano (1951), dirigida por Vittorio de Sica y con guion de Cesare Zavattini, es una joya imprescindible del neorrealismo italiano que ha influido en directores como Federico Fellini, Woody Allen, Bergman o Berlanga. Al final de la película, los personajes sobrevuelan el Duomo milanés montados en escobas, gracias al uso de  transparencias; como en la última secuencia de Cabiria (1913), fabricada por Segundo de Chomón en los estudios turineses de la productora Itala Fim.