El ilustrador, escenógrafo y director de películas de animación checo Jiri Trnka inició en los años cuarenta un elaborado estilo usando marionetas. Sus historias, a menudo satíricas, estaban orientadas a un público adulto, razón por la que tuvo problemas con la censura de su país. Practicó también con la animación de siluetas recortadas con sombras chinescas, y contaba con un preparado equipo de animadores. Entre sus abundantes filmes destacan el corto La mano, donde consigue la expresividad mediante los cambios de encuadre y la iluminación, y el largometraje El viejo hombre de las montañas.