La primera peli se titula La tortuga roja y es una coproducción francesa, belga y japonesa dirigida por el holandés Michaël Dudok de Wit, quien ganó un Óscar en 2000 por el cortometraje Father and Daughter. La película ha sido nominada a un montón de premios, no tiene diálogos y los protagonistas son un naúfrago en una isla desierta y una tortuga gigante.

        Sus hipnóticas imágenes ha sido generadas en el estudio de animación japonés Ghibli (El viaje de Chihiro, La princesa Mononoke, El castillo ambulante…), fundado por Hayao Miyazaki e Isao Takahata. También la música de Laurent Perez del Mar es mágica. El director ha reconocido que Hergé, creador de Tintín, ha sido uno de los autores más influyentes en su concepción de los dibujos.

        La segunda es la franco-danesa El techo del mundo, del director francés Rémi Chayé, quien ya había dirigido hace unos años El secreto del libro de Kells. Ambientada a finales del siglo XIX, trata de una chica que decide ir a buscar a su abuelo, un famoso explorador que despareció en el Polo Norte.

        La tercera se titula La vida de Calabacín, una película de animación franco-suiza de 2016 dirigida por Claude Barras. Fue presentada en la sección de la Quincena de realizadores en el Festival de Cine de Cannes de 2016. Recibió el premio del Público en el Festival de SanSebastián. También en el Festival de Annecy fue Mejor película y Premio del público. Es candidata a los Óscar, aunque compite con la norteamericana Zootopia. Para saber más.