Un 'collage', o colaje, es un cuadro compuesto de diferentes trozos de materiales pegados sobre una superficie ('coller' significa en francés 'pegar'); los más usados suelen ser planos, como telas, cartón, papel, fotografías, recortes de periódicos, trozos de plástico, etc., aunque se pueden adherir al cuadro elementos más voluminosos, como prendas, cajas, objetos metálicos… También es frecuente que el colaje se combine con otras técnicas de dibujo o pintura, como el óleo, el grabado o la acuarela. 
 
        El origen de la técnica del colaje se encuentra en los 'papiers collés' de los cubistas, simples trozos de papel con un color plano que se adherían a los cuadros para aumentar los efectos de color absoluto. Pablo Picasso, influido por Georges Braque, creó en 1912 el primero, Naturaleza muerta con silla de rejilla. Surgió en un momento en que todas las artes se mecanizaron, igual que la guerra y el trabajo, y pretende integrar directamente la realidad en la obra en forma de elementos asociados con el dibujo o la pintura. Ha sido muy frecuentada en las vanguardias artísticas de principios del siglo XX: si los dadaístas pusieron de manifiesto las posibilidades subversivas y el humor inesperado del colaje, los surrealistas lograron de ella aportaciones poéticas y oníricas; también el arte abstracto realizó desarrollos plásticos. En el arte pop y el nuevo realismo de la década de los sesenta prevaleció siempre un estilo  neodadaísta.
 
        Algunos artistas plásticos que la usaron con fecuencia son los cubistas Pablo Picasso, Juan Gris y Georges Braque, los dadaístas Max Ernst, Marcel Duchamp y Man Ray; además de Antoni Tàpies, Jasper Johns y Alberto Gironella. Además tuvo su plasmación en otros medios de expresión artística, como el cine, -en la colaboración de Luis Buñuel y Salvador Dalí, Un perro andaluz-, y la literatura, en los 'cadáveres exquisitos', poemas visuales a los que tan aficionados eran los surrealistas, así como a la escritura automática.