También llamado plano holandés o inclinado (Dutch Angle). El eje vertical de la cámara está en ángulo con respecto al eje vertical del sujeto. El resultado es una inclinación de la imagen de la pantalla, al deslizarse diagonalmente y quedar desequilibrada. Empezó a utilizarse en el cine mudo, durante el expresionismo alemán, en los años 30. También Orson Welles lo utilizó profusamente y con fines expresivos en El tercer hombre (1949).