{"id":9320,"date":"2025-05-14T13:06:46","date_gmt":"2025-05-14T11:06:46","guid":{"rendered":"http:\/\/travelindechomon.catedu.es\/?p=9320"},"modified":"2025-11-15T13:16:59","modified_gmt":"2025-11-15T12:16:59","slug":"la-mujer-en-el-cine-de-bunuel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/travelindechomon.catedu.es\/?p=9320","title":{"rendered":"LA MUJER EN EL CINE DE LUIS BU\u00d1UEL"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><div class=\"wp-block-image is-style-rounded\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><a href=\"http:\/\/travelindechomon.catedu.es\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/Toni-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"878\" height=\"1024\" data-id=\"9327\" src=\"http:\/\/travelindechomon.catedu.es\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/Toni-1-878x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-9327\" style=\"width:508px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/travelindechomon.catedu.es\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/Toni-1-878x1024.jpg 878w, https:\/\/travelindechomon.catedu.es\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/Toni-1-257x300.jpg 257w, https:\/\/travelindechomon.catedu.es\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/Toni-1-768x895.jpg 768w, https:\/\/travelindechomon.catedu.es\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/Toni-1-1318x1536.jpg 1318w, https:\/\/travelindechomon.catedu.es\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/Toni-1.jpg 1654w\" sizes=\"auto, (max-width: 878px) 100vw, 878px\" \/><\/a><\/figure><\/div><\/figure>\n\n\n\n\n\n<p><strong>LAS MUJERES DE BU\u00d1UEL<\/strong><\/p>\n<p><strong>Gonzalo Mont\u00f3n Mu\u00f1oz<\/strong><\/p>\n<p>Los personajes femeninos en la obra cinematogr\u00e1fica de Luis Bu\u00f1uel componen un amplio abanico de mujeres posibles e imposibles, de mujeres vividas y so\u00f1adas. En varias de sus pel\u00edculas constituyen el principal centro de inter\u00e9s narrativo, ocho de sus treinta y dos t\u00edtulos hacen referencia a ese protagonismo femenino (<em>Susana, demonio y carne<\/em>, <em>La hija del enga\u00f1o<\/em>, <em>Una mujer sin amor<\/em>, <em>La joven<\/em>, <em>Viridiana<\/em>, <em>Diario de una camarera<\/em>, <em>Belle de jour<\/em> y <em>Tristana<\/em>). A menudo son concebidas como objeto del deseo masculino: tanto Susana como Viridiana, C\u00e9lestine, S\u00e9verine, Tristana o Conchita despiertan desbocadas pasiones sexuales que conducen a la frustraci\u00f3n del deseo en unos hombres que, a la vez, sienten repulsi\u00f3n por el poder sexual de la mujer.<\/p>\n<p><strong>El deseo, la imaginaci\u00f3n y los sue\u00f1os<\/strong><\/p>\n<p>Para Bu\u00f1uel, el motor del mundo es el deseo, y sustituye a la belleza como valor. Entrevistado por Tom\u00e1s P\u00e9rez y Jos\u00e9 de la Colina, afirma lo siguiente: \u201cReconozco que el mundo de mis pel\u00edculas tiene el tema del deseo, y como no soy homosexual, el deseo toma naturalmente la forma de la mujer\u201d (1). Las ra\u00edces de esta po\u00e9tica personal hay que buscarlas en el Par\u00eds surrealista de los a\u00f1os veinte: all\u00ed el joven Bu\u00f1uel descubre la obra del marqu\u00e9s de Sade, cuya lectura ya no le abandonar\u00e1 jam\u00e1s, y los presupuestos cient\u00edficos de Sigmund Freud, padre del psicoan\u00e1lisis. A trav\u00e9s del primero se cercior\u00f3 de lo que siempre hab\u00eda sospechado desde su infancia en Calanda, que el hombre no era libre, pero su imaginaci\u00f3n s\u00ed; Sade le proporcionar\u00e1 el medio de expresar en su cine la oposici\u00f3n entre los instintos naturales del hombre y las convenciones sociales que \u00e9ste crea. El segundo le revel\u00f3 que en el desv\u00e1n del subconsciente dorm\u00edan agazapados todos nuestros sue\u00f1os, que no ten\u00eda m\u00e1s que abrir una rendija en la puerta y dejar que aflorasen nuestros deseos m\u00e1s inconfesables. El motivo por el que utiliz\u00f3 el subconsciente como fuente de creaci\u00f3n art\u00edstica se debe a que en nuestros sue\u00f1os y enso\u00f1aciones el instinto se halla en estado puro, libre de las ataduras de la raz\u00f3n. En ellos se condensan, desordenados, los sucesos que nos han impactado durante la vigilia, nuestras m\u00e1s oscuras obsesiones.<\/p>\n<p><strong>Los insectos y otros animales (racionales)<\/strong><\/p>\n<p>Bu\u00f1uel se sent\u00eda fascinado por el mundo de los insectos, afici\u00f3n que arrastraba desde el contacto con la Naturaleza en su ni\u00f1ez, la deslumbrante lectura en su juventud de Fabre y sus <em>Maravillas del instinto de los insectos<\/em>, hasta los estudios en el Museo de Historia Natural durante los a\u00f1os de la Residencia de Estudiantes en Madrid. Conversando con su amigo Max Aub, afirmaba que: \u201clo que m\u00e1s me ha gustado, me sigue gustando y me contin\u00faa pareciendo un misterio extraordinario, son los insectos&#8230; Para m\u00ed es el misterio de la vida. Lo incomprensible. Lo que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1\u201c (2). En sus pel\u00edculas dar\u00e1 cumplida cuenta de ello al utilizarlos (y no s\u00f3lo a los insectos, sino a los animales en general, el bestiario bu\u00f1uelesco es extenso y sugerente) \u201ccomo sustrato instintivo en el que se asientan las pulsiones de los personajes\u201d (3). El cineasta observa el comportamiento humano con lupa de entom\u00f3logo y dota a sus personajes de actitudes propias del instinto animal.<\/p>\n<p>Como los insectos, las mujeres en su cine asumen ese catalizador de lo irracional, procedente de una visi\u00f3n c\u00f3smica de la vida en donde lo femenino ha adquirido desde la antig\u00fcedad un componente lun\u00e1tico, tel\u00farico y nocturno, frente a lo masculino, asociado m\u00e1s a las fuerzas racionales del d\u00eda, el cielo y el sol. Como consecuencia, la mujer para Bu\u00f1uel \u201ces parte m\u00e1s activa que el hombre en el proceso general de la liberaci\u00f3n. Sus hero\u00ednas no llevan el peso represor de los personajes masculinos\u00bb (4), que no paran de arrastrar corchos, maristas, pianos de cola o cuerdas como met\u00e1fora de sus temores ancestrales. Ellas son mujeres desenvueltas, que toman la iniciativa, mientras que los hombres acaban en muchas ocasiones convirti\u00e9ndose en peleles sometidos por su propio deseo, acosados por barreras sociales y culturales, desde <em>Un perro andaluz<\/em> hasta <em>Ese oscuro objeto del deseo<\/em>, personajes como don Guadalupe, su hijo y el capataz de su hacienda (en <em>Susana<\/em>), don Lope (en <em>Tristana<\/em>), don Jaime (en <em>Viridiana<\/em>) o Mateo (en <em>Ese oscuro objeto del deseo<\/em>) se entregan sin reservas a sus irresistibles l\u00e1minas para recibir a cambio inesperadas reacciones de rechazo y humillaciones. Los hombres pierden en- seguida el control de sus actos (a veces llegan a adoptar una postura radical, como la decisi\u00f3n de don Guadalupe de expulsar a su esposa de la casa, o el suicidio de don Jaime ante la negativa de su sobrina de quedarse a vivir con \u00e9l, pues prefiere la asc\u00e9tica vida del convento), mientras que ellas se adaptan mejor a las circunstancias adversas de la vida (como le ocurre a Viridiana que, ante la noticia del ahorcamiento de su t\u00edo, decide abandonar su futuro como monja para establecerse en la finca heredada y practicar la caridad con los pobres); aunque a veces su car\u00e1cter acabe agri\u00e1ndose (como el caso de Tristana cuando le cortan la pierna enferma).<\/p>\n<p><strong>Eros y Thanatos<\/strong><\/p>\n<p>Sin embargo, \u201ccuando a despecho de todas las prohibiciones, este deseo pod\u00eda ser satisfecho, el placer f\u00edsico era incomparable, pues siempre se asociaba a \u00e9l ese goce secreto del pecado\u201d (5). Y la pulsi\u00f3n de vida conduce inevitablemente a la pulsi\u00f3n de muerte. Eros y Thanatos fluyen entrelazados en toda la filmograf\u00eda bu\u00f1ueliana, puesto que el amor para el cineasta s\u00f3lo se comprende entre contrarios. Este concepto alcanza su paroxismo en <em>Abismos de pasi\u00f3n<\/em>, la adaptaci\u00f3n de la novela de Emily Bront\u00eb que tanto gustaba a Bu\u00f1uel y sus amigos surrealistas parisinos por su romanticismo exacerbado, pues en ella el <em>amour fou<\/em>, \u201cel amor loco, el amor que es una agon\u00eda, un combate con el ser amado\u00bb (6), brota de los personajes con un furor irracional; antol\u00f3gica es la escena final de la pel\u00edcula con ese er\u00f3tico descenso a los infiernos de Alejandro, el encuentro en la cripta con el cad\u00e1ver de su hermana adoptiva, Catalina, y el escopetazo final que destroza la cara del amado y le hace caer sobre el f\u00e9retro en un abrazo mortal.<\/p>\n<p>A lo largo de toda su obra se lleva a cabo una recreaci\u00f3n po\u00e9tica de la costumbre que la mantis religiosa hembra tiene de devorar al macho en el coito (al igual que otros ar\u00e1cnidos). Ya lo expres\u00f3 Bu\u00f1uel en su primera pel\u00edcula (en colaboraci\u00f3n con Salvador Dal\u00ed, quien tambi\u00e9n plasm\u00f3 esta misma obsesi\u00f3n en sus cuadros), <em>Un perro andaluz<\/em>, en la escena del hombre que acaricia las nalgas y los senos desnudos de la mujer, mientras una baba espesa asoma por la comisura de sus labios al tiempo que su rostro adopta una expresi\u00f3n de \u00e9xtasis. Y es que para Bu\u00f1uel el amor y la muerte conforman una uni\u00f3n indisoluble: \u201cpara m\u00ed, la fornicaci\u00f3n tiene algo de terrible. La c\u00f3pula considerada objetivamente, me parece risible y a la vez tr\u00e1gica. Es lo m\u00e1s parecido a la muerte\u00bb (7). Para completar el tri\u00e1ngulo vivencial e ideol\u00f3gico del realizador, hay que a\u00f1adir una religi\u00f3n que prohib\u00eda toda relaci\u00f3n sexual extramatrimonial, un catolicismo m\u00f3rbido que oprimi\u00f3 su infancia y primera juventud: el sexo es un pecado que nos conducir\u00e1 a la muerte.<\/p>\n<p><strong>Los objetos, el fetichismo y otras perversiones<\/strong><\/p>\n<p>A consecuencia de esta carga represora, la mujer se convierte en un ser fascinante, complejo e inabarcable, y el hombre no puede poseer sino su copia, su fetiche. Los objetos cobran entonces una vida interior (como una invocaci\u00f3n m\u00e1gica del cuerpo de la amada) y chocan entre s\u00ed en una algarab\u00eda incongruente hasta formar <em>collages<\/em> surrealistas. Dentro de los fetiches bu\u00f1uelianos, los zapatos adquieren un rango especial por la frecuencia con que aparecen en sus pel\u00edculas: en <em>Viridiana<\/em>, en <em>Diario de una camarera<\/em>,&#8230; o en <em>\u00c9l<\/em>; Francisco, el protagonista de esta \u00faltima, se enamora de Gloria en una iglesia, cuando su mirada se tropieza con unos pies femeninos en la escena del lavatorio de pies con que se inicia la pel\u00edcula. En <em>\u00c9l<\/em>, los celos paranoicos de Francisco fetichizan a la mujer a quien desea. Tampoco el viejo maso- quista que aparece en <em>Diario de una camarera<\/em> logra convencer a C\u00e9lestine para que contin\u00fae con el rito de los dolorosos latigazos de placer y tiene que conformarse con unas botas negras; aferrado a ellas encontrar\u00e1 la muerte sobre la cama, desnudo, casi en posici\u00f3n fetal. As\u00ed pues, el fetichismo de los zapatos y los pies femeninos \u201clogra separar al hombre de la mujer, convirtiendo a \u00e9sta en una pantalla para la proyecci\u00f3n de fantas\u00edas y deseos trasnochados\u201d (8).<\/p>\n<p>A este glosario de pr\u00f3tesis er\u00f3ticas podemos a\u00f1adir otros objetos que llegan en algunas ocasiones a convertirse en verdaderos protagonistas o hilos conductores de la historia: tal es el caso de la pierna ortop\u00e9dica de Tristana (\u00bfo de Miguel Pellicer, el protagonista del milagro de Calanda?), o la cuerda de saltar a la comba en <em>Viridiana<\/em> (que luego pasa a tener otros usos menos inocentes: la utiliza don Jaime para ahorcarse, y uno de los mendigos la lleva atada a la cintura mientras intenta violar a la monja frustrada). Pero no menos polis\u00e9micas y misteriosas son las cajas: las hay por doquier, desde la de rayas diagonales que lleva el ciclista colgada al cuello en <em>Un perro andaluz<\/em>, la caja de m\u00fasica que hace realidad los deseos del peque\u00f1o Archibaldo en <em>Ensayo de un crimen<\/em>, o la caja de los sue\u00f1os dulces (que conten\u00eda laude\u00edna, code\u00edna y morfina) en <em>El \u00e1ngel exterminador<\/em>, hasta la adornada con conchas en <em>Ese oscuro objeto de deseo<\/em>, la caja de la que Conchita extrae un caramelo para d\u00e1rselo a Mateo; aunque la caja m\u00e1s famosa tal vez sea la que el cliente asi\u00e1tico del burdel regala a S\u00e9verine en <em>Belle de jour<\/em> y que el mismo Luis Bu\u00f1uel dice no saber qu\u00e9 contiene (9).<\/p>\n<p>Debido al inter\u00e9s por las diferentes manifestaciones del deseo, adem\u00e1s de la tem\u00e1tica fetichista, suelen aparecer en sus pel\u00edculas otras perversiones de Eros inspiradas en las lecturas de Sade y Freud: el <em>voyeurismo<\/em> en <em>\u00c9l<\/em>, el masoquismo en <em>El fantasma de la libertad<\/em>, el onanismo y el exhibicionismo en <em>Tristana<\/em>, y la necrofilia en <em>Belle de jour<\/em>. Sin embargo, pese a la crudeza de estas depravaciones, Bu\u00f1uel se cuid\u00f3 siempre de matarlas a trav\u00e9s del filtro de un humor no exento de socarroner\u00eda (el humor es otra constante en su filmograf\u00eda).<\/p>\n<p><strong>Tipolog\u00eda femenina<\/strong><\/p>\n<p>Al margen de las motivaciones personales del cineasta para construir las historias y los personajes de sus pel\u00edculas, no hay que olvidar que por ellas desfilaron \u201calgunas de las estrellas femeninas m\u00e1s atractivas y conscientemente sexuales del cine comercial mexicano as\u00ed como del cine de arte y ensayo internacional\u00bb (10), por lo que aportan una imagen erotizada desde sus respectivas carreras de actrices con glamour. As\u00ed sucede con Rosita Quintana (en <em>Susana<\/em>), corporeizada en otros filmes mexicanos como \u201cla mala hembra\u201d saturada de sexo, o Catherine Deneuve, quien el a\u00f1o anterior a la producci\u00f3n de <em>Belle de jour<\/em> hab\u00eda interpretado un papel de psic\u00f3tica en <em>Repulsi\u00f3n<\/em>, de Roman Polanski, pel\u00edcula que igualmente gira en torno a los sue\u00f1os de la raz\u00f3n y los monstruos que crean; tambi\u00e9n ten\u00edan su propia imagen creada Simon Signoret, Silvia Pinal, Jeanne Moreau, Mar\u00eda F\u00e9lix&#8230;<\/p>\n<p>La figura femenina en las pel\u00edculas de Bu\u00f1uel presenta una variada tipolog\u00eda y suele segregar en la pantalla \u201cuna gran magnitud de flujo subliminal\u00bb (11). La mayor\u00eda de sus mujeres se erige como fantas\u00edas del temor o del deseo masculino y caen, tan a menudo como los hombres, v\u00edctimas del orden social.<\/p>\n<ol>\n<li><strong>La mujer virginal<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>La mujer virginal expresa cualidades positivas, representa la pureza, el ansia del ser humano por regresar al origen, a un pasado inmaculado e id\u00edlico, antes de que la religi\u00f3n institucional mutilara el deseo, contaminando la sexualidad con la noci\u00f3n de pecado. Virginales son: Viridiana, que lucha infructuosamente por liberarse de las exigencias materiales (tambi\u00e9n lo intentar\u00e1n Nazar\u00edn y el eremita Sim\u00f3n en sus equivalentes masculinos) y la Tristana ingenua y enamoradiza que pierde la inocencia con la amputaci\u00f3n de una pierna. Para Bu\u00f1uel, la novela de Gald\u00f3s supuso, por un lado, una excusa que le permiti\u00f3 rodar en las mismas calles toledanas que hab\u00eda tramitado con sus amigos de la Residencia, y por el otro, la oportunidad de evocar el famoso milagro de Calanda, un misterio que tanto le atra\u00eda, realizado por la intercesi\u00f3n de la Virgen del Pilar, a quien Bu\u00f1uel ten\u00eda en gran estima, todo lo contrario de la opini\u00f3n que le merec\u00eda la figura de Cristo, pues se interpon\u00eda entre el hombre y sus relaciones con la sociedad y la Naturaleza.<\/p>\n<p>Virginal es tambi\u00e9n la \u201cwalkiria\u201d de <em>El \u00e1ngel exterminador<\/em>, Leticia, gracias a la cual se logra recomponer la posici\u00f3n inicial de los comensales (no todos, pues tres han muerto ya) para al fin salir del inexplicable en cierro al que se hallan sometidos en una habitaci\u00f3n de la mansi\u00f3n burguesa.<\/p>\n<p>Pero como la contradicci\u00f3n y la ambig\u00fcedad son los cimientos sobre los que el realizador edifica su particular universo po\u00e9tico, no faltan actitudes femeninas que muestren tensiones contrapuestas, como la asociaci\u00f3n de la infidelidad o la traici\u00f3n con mujeres que en varias de sus pel\u00edculas cosen, bordan o hacen encajes (su primera aparici\u00f3n tiene ya lugar en <em>El perro andaluz<\/em> con una ilustraci\u00f3n de <em>La encajera de Vermeer<\/em>, cuadro que tambi\u00e9n extasiaba a sus amigos Dal\u00ed y a Pep\u00edn Bello, y la \u00faltima cerr\u00f3 la filmograf\u00eda de Bu\u00f1uel en <em>Ese oscuro objeto del deseo<\/em> con una mujer zurciendo un desgarr\u00f3n ensangrentado); son im\u00e1genes que pretenden desvelar nuestra verdadera naturaleza mediante impulsos irracionales. El efecto obtenido es similar al inserto de im\u00e1genes de insectos u otros animales en escenas en las que hay o va a haber un acto sexual (as\u00ed ocurre en <em>La joven<\/em> con un mapache atacando a las gallinas antes de la violaci\u00f3n de la muchacha isle\u00f1a).<\/p>\n<p>El tema de la virginidad es recurrente en Bu\u00f1uel; su reflexi\u00f3n deriva hacia la idea de la mujer maternal como imagen primordial que nos restituye la inocencia y pureza perdidas, por medio de la muerte regresamos al \u00fatero materno, lo que supone una expresi\u00f3n del mito del eterno retorno. A este sentido tel\u00farico de la madre se a\u00f1aden otros como la figura de pesadilla ed\u00edpica: en <em>Los olvidados<\/em> se produce una inclinaci\u00f3n libidinal hacia la madre, tanto Jaibo como Pedro viven una sensaci\u00f3n constante de orfandad, el primero porque no la conoci\u00f3, y el segundo porque fue fruto de una violaci\u00f3n y sufre su rechazo (el elemento irracional se plasma a trav\u00e9s de la asociaci\u00f3n de la madre con las gallinas, tanto Pedro como su madre la emprenden a palos con ellas cuando pierden el control de sus actos); otras veces se manifiesta por medio de un sue\u00f1o, como el del teniente de <em>El discreto encanto de la burgues\u00eda<\/em>, en donde se recrea el freudiano complejo de Edipo mediante la madre muerta que avisa a su hijo de que su verdadero padre fue asesinado por el impostor que lo suplanta.<\/p>\n<p>En ocasiones, la figura materna tiene una presencia protectora: la dulce, buena y sumisa Gloria de <em>\u00c9l<\/em> que soporta los continuos cambios de humor de su celoso marido Francisco; la madre de <em>Una mujer sin amor<\/em>, que padece la incomprensi\u00f3n de su hijo cuando le confiesa un desliz del pasado; la abnegada y cari\u00f1osa madre de <em>Sim\u00f3n del desierto<\/em> que monta su fr\u00e1gil vivienda cerca de la columna desde la que su hijo ahuyenta las tentaciones de la carne.<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong>La mujer prostituta\/bruja<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Como contrapunto de la figura virginal y santa, Ia mujer prostituta\/bruja encarna el car\u00e1cter demon\u00edaco de las relaciones sexuales, esa fijaci\u00f3n que ten\u00eda Bu\u00f1uel del coito como algo infernal. Es una mujer consciente de su sexualidad y de su poder para seducir al macho. Es el caso de la prostituta de <em>Ensayo de un crimen<\/em>, Patricia, que liga en una fiesta con Archibaldo, m\u00e1s preocupado por quit\u00e1rsela de encima y por volver a ver a Lavinia, por la que de verdad se siente atra\u00eddo. Lavinia es una de las pocas mujeres con estudios que aparecen en su cine, es una mujer liberada y juguetona que preconiza a la Conchita de <em>Ese oscuro objeto del deseo<\/em>, una mujer de los a\u00f1os setenta libre ya del yugo social que otorgaba todos los poderes al hombre. Las prostitutas tienen un papel relevante en <em>Belle de jour<\/em>. En el burdel de Madame Ana\u00efs se reproducen las pautas y estructuras sociales del exterior; las rameras se comportan con naturalidad mientras esperan a los clientes y asumen con fingimiento indolente pero profesional los perversos requerimientos de \u00e9stos. Sin embargo, la de <em>Nazar\u00edn<\/em>, Andara, es una puta redimida por su benefactor, el padre Nazario, que la esconde y socorre de las heridas que ha sufrido en una pelea con otra mujer de su oficio; el enano Ujo se enamora de ella e intenta encauzarla por el camino del bien. Pero el personaje femenino que mejor encarna la ambivalencia entre lo angelical y lo demon\u00edaco aparece en <em>Sim\u00f3n del desierto<\/em>: se trata del diablo que toma la forma de una muchacha vestida de marinero, aunque con liguero y medias; intenta seducir a Sim\u00f3n, pero como no lo consigue, lo abandona y se transforma de joven a anciana bruja.<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><strong>La mujer vampiresa<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Otra figura femenina que abunda en la cinematograf\u00eda bu\u00f1ueliana es Ia mujer devoradora de hombres, \u201cque da rienda suelta a los impulsos turbulentos de una pasi\u00f3n fatal\u201d (12). Los hombres caen presa de los encantos femeninos y est\u00e1n dispuestos a dejarlo todo por conseguir el objeto de su deseo. El ejemplo m\u00e1s turbador se da en S<em>usana<\/em>; en ella la protagonista logra provocar la excitaci\u00f3n de tres hombres a la vez, trastoca el orden burgu\u00e9s que reinaba en la hacienda de don Guadalupe poniendo patas arriba las cordiales relaciones familiares y logra enfrentar al capataz con su amo. Ser\u00e1 la criada de la casa quien desde el principio advierta la llegada del demonio y las consecuencias funestas que para todos traer\u00e1 si acogen a la muchacha (el personaje de Susana puede entrar perfectamente dentro del grupo de la mujer prostituta\/bruja pues participa de la mujer con cuerpo de \u00e1ngel y comportamiento demon\u00edaco, cara y env\u00e9s de una misma moneda). En <em>El bruto<\/em> se plantea (como en muchas otras pel\u00edculas de Bu\u00f1uel) la relaci\u00f3n de una mujer joven con un viejo, al que acusa de poca hombr\u00eda; Paloma extiende sus redes de mujer vampiresa para seducir al ingenuo matarife, y mat\u00f3n en sus ratos libres al servicio del anciano y ego\u00edsta esposo, pero esta relaci\u00f3n desemboc\u00f3 en tragedia.<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li><strong>La ni\u00f1a-mujer<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>A menudo desfilan por sus pel\u00edculas personajes femeninos de tierna edad que se convierten en v\u00edctimas de los deseos brutales masculinos. Encarnan a la figura de Ia ni\u00f1a-mujer, muy potenciada en el surrealismo, y son un reflejo de la inocencia no contaminada por las convenciones sociales. Estos seres desvalidos e indefensos se someten a los impulsos depredadores de unos hombres en ocasiones maduros a quienes atrae la posibilidad de desflorar a una chica que todav\u00eda no ha sido formada por la experiencia y que se someta ciegamente a la autoridad del padre: as\u00ed sucede con las relaciones entre don Lope y Tristana en la primera parte de la pel\u00edcula, y con los oscuros deseos de don Guadalupe hacia Susana. Otras veces, corren peor suerte, como Claire, en <em>Diario de una camarera<\/em>, la caperucita del cuento que es violada y asesinada por el cochero Joseph, un lobo rudo, inquietante y ultraderechista convicto. Otras ni\u00f1as sufrir\u00e1n la agresi\u00f3n sexual del hombre: Meche (en <em>Los olvidados<\/em>) logra zafarse del acoso de Jaibo, y S\u00e9verine (en <em>Belle de jour<\/em>) sufrir\u00e1 en sus carnes el recuerdo infantil de cuando fue manoseada por un fontanero. Cr\u00f3nica es la presencia de la ni\u00f1a de <em>Ese oscuro objeto de deseo<\/em>, quien escucha, al igual que el resto de los ocupantes en el camarote de un tren, el escabroso relato de Mateo sobre sus relaciones con la joven Cochita. Hay una \u00faltima pel\u00edcula, <em>La joven<\/em>, cuyo personaje principal es una adolescente, de nombre Evvie, deseada por el adulto Miller, quien, tras abusar de ella, acabar\u00e1 enamor\u00e1ndose, y a trav\u00e9s de ese amor por la adolescente se ve obligado a reconsiderar sus prejuicios raciales y su visi\u00f3n de la realidad.<\/p>\n<ol start=\"5\">\n<li><strong>La mujer sirvienta<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Menci\u00f3n aparte merece la figura de la criada en las pel\u00edculas de Bu\u00f1uel, personaje secundario pero con una gran carga ideol\u00f3gica: la de Susana representa la voz de la conciencia, aunque sea a trav\u00e9s de la superstici\u00f3n; en <em>Tristana<\/em>, la criada representa la lucha de la madre proletaria por proteger los intereses de su hijo, un adolescente sordomudo y ocioso; el mismo sentido detenta la criada del burdel en <em>Belle de jour<\/em>, que oculta a su hija adolescente de los extra\u00f1os clientes. Como curiosidad, esta \u00faltima criada est\u00e1 interpretada por Muni, una actriz que el cineasta convirti\u00f3 en una especie de mascota, pues tiene un peque\u00f1o papel en muchas otras de sus pel\u00edculas.<\/p>\n<ol start=\"6\">\n<li><strong>La mujer esposa: Jeanne Rucar<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Y para completar este somero recorrido por el gineceo de Bu\u00f1uel, cabe a\u00f1adir a la mujer de carne y hueso que lo acompa\u00f1\u00f3 desde su juventud en Par\u00eds, donde se conocieron y enamoraron, hasta su exilio en M\u00e9xico. Tras la muerte de Bu\u00f1uel, Jeanne Rucar escribi\u00f3 un libro titulado <em>Memorias de una mujer sin piano<\/em>, donde defini\u00f3 a su marido como un hombre \u201cceloso, dominante, y tambi\u00e9n tierno y con sentido del humor, alegre\u201d (13). Una vez m\u00e1s, Bu\u00f1uel y sus contradicciones.<\/p>\n<p><strong>Ep\u00edlogo<\/strong><\/p>\n<p>Bu\u00f1uel, al igual que otros directores como Hitchcock, ha sido a menudo acusado de machismo por contribuir a la opresi\u00f3n de la mujer. Por el contrario, \u201clas mujeres que aparecen precisamente en el cine de estos dos directores son fascinantes, y lejos de considerarlas personajes \u2018maltratados\u2019, pienso que est\u00e1n dotadas de un gran poder visual y narrativo\u00bb (14). En todo caso, al considerar este espinoso tema, es necesario contextualizar a Bu\u00f1uel como un hombre de su tiempo y considerarlo dentro del ambiente hist\u00f3rico y social en que creci\u00f3 y le toc\u00f3 vivir, en una \u00e9poca marcada por una castradora represi\u00f3n religiosa que padecieron los hombres y mujeres de su generaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A lo largo de todas sus pel\u00edculas, Luis Bu\u00f1uel nunca dej\u00f3 de explorar el comportamiento humano y su lucha infructuosa contra las convenciones sociales y culturales. Basten estas declaraciones del propio cineasta para dilucidar cu\u00e1les eran sus intenciones: \u201cHoy, me podr\u00edan quemar todas mis pel\u00edculas y lo har\u00eda sin pensar un momento. Y quemar\u00eda todas las obras de arte sin el menor remordimiento. A m\u00ed no me interesa el arte, sino la gente\u201d (15).<\/p>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n<p><strong>FUENTES BIBLIOGR\u00c1FICAS CONSULTADAS<\/strong><\/p>\n<p>-Aub, Max, <em>Conversaciones con Bu\u00f1uel<\/em>, Aguilar, Madrid, 1985. (2) (15)<\/p>\n<p>-Bu\u00f1uel, Luis, <em>Mi \u00faltimo suspiro<\/em>, Plaza &amp; Jan\u00e9s, Barcelona, 1983. (5)<\/p>\n<p>-Fuentes, V\u00edctor, <em>Bu\u00f1uel en M\u00e9xico<\/em>, Instituto de Estudios Turolenses, Teruel, 1993. (4)<\/p>\n<p>-Rioyo, Javier, \u201c\u00a1Esa pierna!&#8230;y otras mujeres<em>\u201d, Nikel Odeon<\/em>, Madrid, 1998.<\/p>\n<p>-Rucar de Bu\u00f1uel, Jeanne, <em>Memorias de una mujer sin piano<\/em>, Alianza, Madrid, 1991. (13)<\/p>\n<p>-S\u00e1nchez Vidal, Agust\u00edn, Luis Bu\u00f1uel. <em>Obra cinematogr\u00e1fica<\/em>, Ediciones JC, Madrid. 1984. (11)<\/p>\n<p>-S\u00e1nchez Vidal, Agust\u00edn, <em>El mundo de Bu\u00f1uel<\/em>, CAI, Zaragoza, 1993. (3)<\/p>\n<p>-P\u00e9rez Turrent, Tom\u00e1s, y de la Colina, Jos\u00e9,<em> Bu\u00f1uel por Bu\u00f1uel<\/em>, Plot, Madrid, 1993. (1) (6) (7) (9)<\/p>\n<p>-P\u00e9rez, Pablo, y Hern\u00e1ndez, Javier, \u201cLuis Bu\u00f1uel y el melodrama. Miradas en torno a un g\u00e9nero\u201d, <em>V\u00e9rtigo<\/em>, La Coru\u00f1a, Marzo 1995.<\/p>\n<p>-Parrondo Coppel, Eva, \u201cBelle de jour. Retrato de una joven burguesa masoquista\u201d, <em>V\u00e9rtigo<\/em>, La Coru\u00f1a, Marzo 1995. (14)<\/p>\n<p>-Valdivielso Miquel, Emilio, <em>El drama oculto<\/em>, Ediciones de la Torre, Madrid, 1992.<\/p>\n<p>-Willian Evans, Peter, <em>Las pel\u00edculas de Bu\u00f1uel. La subjetividad y el deseo<\/em>, Paid\u00f3s, Barcelona, 1998. (8) (10) (12)<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p>Art\u00edculo revisado y publicado originalmente en <em>Los olvidados: un homenaje a Bu\u00f1uel<\/em>, Cine Maravillas Teruel SL, Teruel, 2000.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><a href=\"http:\/\/travelindechomon.catedu.es\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/Luis-Bunuel-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"600\" height=\"337\" src=\"http:\/\/travelindechomon.catedu.es\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/Luis-Bunuel-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-9334\" style=\"width:803px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/travelindechomon.catedu.es\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/Luis-Bunuel-1.jpg 600w, https:\/\/travelindechomon.catedu.es\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/Luis-Bunuel-1-300x169.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n\n\n\n\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LAS MUJERES DE BU\u00d1UEL Gonzalo Mont\u00f3n Mu\u00f1oz Los personajes femeninos en la obra cinematogr\u00e1fica de Luis Bu\u00f1uel componen un amplio abanico de mujeres posibles e imposibles, de mujeres vividas y so\u00f1adas. En varias de sus pel\u00edculas constituyen el principal centro de inter\u00e9s narrativo, ocho de sus treinta y dos t\u00edtulos hacen referencia a ese protagonismo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-9320","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-decine"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/travelindechomon.catedu.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9320","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/travelindechomon.catedu.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/travelindechomon.catedu.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/travelindechomon.catedu.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/travelindechomon.catedu.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=9320"}],"version-history":[{"count":18,"href":"https:\/\/travelindechomon.catedu.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9320\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9816,"href":"https:\/\/travelindechomon.catedu.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9320\/revisions\/9816"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/travelindechomon.catedu.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=9320"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/travelindechomon.catedu.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=9320"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/travelindechomon.catedu.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=9320"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}