En los títulos de crédito de cabecera, además de proporcionarnos información sobre los principales responsables de una película, se nos suele avanzar el tema, los escenarios y los derroteros narrativos de sus personajes; y algunas veces se convierten en una hermosa pequeña pieza de orfebrería animada. He aquí algunos nuevos ejemplos: la española El Mundo es nuestro, un remake de Extraños en un tren, y Kiss Kiss Bang Bang.