UN PASEO POR EL JARDÍN DE LOS ENGAÑOS

Gonzalo Montón Muñoz

El escritor, guionista y director de cine Manuel Gutiérrez Aragón pertenece a una generación de creadores cinematográficos que iniciaron su producción al final de la dictadura franquista. Es, pues, contemporáneo de José Luis García Sánchez, Víctor Erice, Pilar Miró y Jaime Chávarri, entre otros destacados cineastas. Como guionista y director, su filmografía comprende dieciséis largometrajes: Habla, mudita, Sonámbulos, Maravillas, El corazón del bosque, Demonios en el jardín, La noche más hermosa, El caballero Don Quijote y La vida que te espera son algunos de los más celebrados. Dirigió la serie de televisión El Quijote de Miguel de Cervantes, fue el guionista de la serie Los gozos y las sombras, de Gonzalo Suárez, y de varios largometrajes, como Furtivos, de José Luis Borau, y Cuando vuelvas a mi lado, de Gracia Querejeta. En el terreno de la literatura, ha escrito relatos (publicados bajo el título Oriente) y libros de ensayos; además de varias novelas, como La vida antes de marzo, El ojo del cielo o Rodaje.

Su fascinación por el cine y la literatura le viene a Gutiérrez Aragón de la infancia, de cuando las criadas de la casa familiar, en un lugar de Cantabria, le narraban las películas que acababan de ver en el cine, al mismo tiempo que leía sin descanso cuentos maravillosos que luego contaba a sus hermanos. Eso fue a los seis años, cuando una pleuritis lo obligó durante un tiempo a permanecer postrado en la cama. Y desde entonces se internó para siempre en un edén poblado de relatos inventados, de fábulas construidas con palabras e imágenes en movimiento.

Lo cuenta en su libro En busca de la escritura fílmica, una recopilación de textos sobre cine escritos por el realizador a lo largo de más de cuatro décadas, y difundidos en diferentes medios de comunicación, que ha recuperado para esta publicación el profesor, crítico e historiador del cine José Luis Sánchez Noriega. La mayoría de los artículos habían aparecido en El País, y algunos otros en revistas culturales, como Triunfo, Squire, Claves de Razón Práctica, la Fundación Juan March, El Cultural o el Boletín de la Institución Libre de Enseñanza. Escritos con un tono cercano y honesto, a menudo coloquial, fueron trabajos de encargo y son fruto de las circunstancias, del momento en que se redactaron.

Diversos tanto por su extensión como por su contenido, los artículos no están dispuestos en un orden cronológico, sino agrupados en cinco bloques temáticos. Aunque apenas habla de películas concretas, ni siquiera de las suyas, en cada pieza descubrimos un profundo amor por el cine y la literatura, además de otras jugosas reflexiones sobre las diversas expresiones artísticas. «Y es que lo que da sentido a la imagen fílmica es el deseo», esas ganas de saber qué es lo que ocurre fuera de la realidad que se nos muestra, fuera del cuadro. Porque «la esencia del cine no es el movimiento, sino el tiempo, y el cineasta que consigue manejar el tiempo se acerca a la pureza del cine».

El libro comienza con los textos de mayor extensión, en los que evoca el despertar de su pasión por el cine y por contar historias, los años de aprendizaje en la Escuela de Cine de Madrid y el estrecho vínculo del medio cinematográfico con el resto de las artes. Llevan por título “El cine como el tiempo”, “En busca de la escritura fílmica” (del que se ha tomado el título para esta publicación) y “Jardín de deseos”; los dos últimos son sus discursos de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y en la Real Academia Española, en 2004 y 2016, respectivamente.

Si avanzamos en la lectura de esta divertida miscelánea cultural, disfrutaremos de igual modo con un recordatorio de los legendarios bares de La Habana anteriores a la Revolución cubana, con los apuntes sobre los iluminadores del cine y sobre el historiador del cine Román Gubern. En el tercer apartado nos explicará sus dificultades en la elección de los actores para sus Quijotes, y nos darán qué pensar las agudas reflexiones del cineasta sobre la emblemática novela El extranjero, de Albert Camus, sobre el protagonista de El proceso, de Franz Kafka, además de su opinión sobre el personaje de Cantinflas y el enriquecimiento expresivo que propiciaron los acentos latinos en el cine. Sus dotes de narrador también se podrán apreciar en una estupenda crónica de un viaje literario a Guinea Ecuatorial.

En el cuarto bloque encontraremos unas instructivas apreciaciones sobre la escritura automática en Un perro andaluz, de Luis Buñuel, sobre el pintor Edvard Munch y su famoso cuadro El grito, sobre El Lissitzky, un olvidado artista de la vanguardia rusa, y sobre la representación de la arquitectura urbana en el cine. El último grupo de artículos contiene sugerentes aproximaciones a sus colegas, tanto a sus admirados Berlanga y Bardem como a Josefina Molina, Mario Camus, Claude Chabrol, Néstor Almendros, Teo Escamilla y Antonio Drove; y finaliza con unos irónicos comentarios sobre el papel actoral de algunos políticos españoles. El libro se cierra con un pertinente anexo final donde se detalla toda la filmografía del realizador, además de su creación literaria, ensayística y teatral; incluso incluye una bibliografía sobre el creador cántabro.

Su lectura es muy recomendable, no solo para los amantes del cine, sino también para cualquier curioso que desee conocer la forma de pensar del humanista que es Gutiérrez Aragón, para quien el cine es un compendio afortunado de todas las artes. Con su elocuente y seductor discurso nos transmite el embrujo que le producen las imágenes y las palabras, pues «a través del disfrute del cine desentrañamos muchas cosas y, sobre todo, las compartimos». Como complemento, se puede leer una extensa entrevista realizada al director por Emma Rodríguez que se publicó en el número 129-130 de la revista Turia.

En definitiva, Manuel Gutiérrez Aragón nos propone en este libro un ameno y provechoso paseo por «el jardín de los engaños», ese lugar donde nos impregnarnos de historias sin fin, donde «el cine sigue inventando la vida que estamos viviendo».

Manuel Gutiérrez Aragón, En busca de la escritura fílmica, Madrid, Cátedra (colección Signo e Imagen), 2024. Esta reseña apareció en el n.º 152 de la revista TURIA (Noviembre-Febrero de 2025).