Esta cineasta alemana realizó en 1926 el más antiguo largometraje de animación que se conserva. Se titula Las aventuras del príncipe Achmed, y es una mescolanza de varias historias extraídas de Las mil y una noches. Reiniger utilizó la técnica de animación de siluetas, manipulando recortes de cartón y láminas de plomo bajo una lámpara.
         Con la ayuda de su marido, el fotógrafo  Carl Koch, realizó un montón de películas de siluetas, la mayoría basadas en cuentos de hadas cásicos, como Hansel y Gretel. Fue admiradora del pionero Georges Méliès y discípula de Paul Weneger, actor y director perteneciente a la corriente cinematográfica del expresionismo alemán, recordado  especialmente por sus versiones sobre El Golem.