LA CONTUMACIA LECTORA DE UN CINEASTA UNIVERSAL

El archivero, bibliotecario y estudioso del cine Javier Herrera viene realizando, desde hace tres décadas, una exhaustiva investigación sobre Luis Buñuel iniciada en el Museo Reina Sofía, donde el legado del cineasta, adquirido en 1995 por el Gobierno español, fue depositado para su catalogación, aunque cuatro años más tarde dicho archivo se trasladó a la Filmoteca Española, su actual emplazamiento. Javier Herrera ya publicó en 2023 en Turia (nº 145-146) el artículo «Los libros que se salvaron de la quema. Aportaciones sobre las lecturas de juventud de Luis Buñuel», dentro del cartapacio “Buñuel y la literatura” que la revista dedicó al realizador.

Recientemente ha publicado el libro Buñuel lector. Biblioteca, libros, lecturas (1900-1938) en Prensas de la Universidad de Zaragoza, editorial que alberga ya varios trabajos en torno al director de cine aragonés. Se trata de un concienzudo recorrido por las lecturas de Luis Buñuel siguiendo un orden cronológico desde su infancia hasta su exilio a Nueva York, en 1938, a causa de la Guerra Civil española. La temprana afición a la lectura lo llevó a interesarse por la biblioteca familiar, de la que su padre Leonardo le recomendó libros de Galdós, Quevedo y otros clásicos españoles. Afición que continuó en la adolescencia zaragozana, cuando Buñuel estudiaba en el colegio jesuita de El Salvador y un amigo algo mayor que él le dio a leer obras de Rousseau, Spencer, Nietzsche, Schopenhauer y Darwin, entre otros filósofos y naturalistas. Estas lecturas le marcaron tanto que a los dieciséis años perdió la fe, y serán decisivas en su formación intelectual.

Su marcha a Madrid en 1917 para estudiar una carrera y su estancia en la Residencia de Estudiantes durante los siguientes siete años serán igualmente determinantes en su gusto por la lectura. Allí se impregna del rico ambiente cultural de aquellos años: se empapa de las vanguardias artísticas, frecuenta tertulias literarias y cultiva fructíferas amistades como la de José Moreno Villa, Ramón Gómez de la Serna, Pepín Bello, Salvador Dalí o Federico García Lorca, quien lo introducirá en la poesía. Sus lecturas son copiosas y variadas: devora los clásicos de la literatura rusa, francesa e inglesa, y también obras de filosofía; se entusiasma con Marx y Engels, descubre el psicoanálisis de Freud y los estudios de entomología de Fabre.

En 1924 decide irse a París, donde frecuenta las librerías, sobre todo la de su amigo Juan Vicens. Descubre los escritos de Cendrars, Max Jacob, Benjamin Péret y Pierre Louÿs, y se adentra en las obras del grupo surrealista formado por Louis Aragon, Paul Éluard, Robert Desnos y André Breton, al cual acaba perteneciendo, como Salvador Dalí. A la vez, recibe libros que solicita por carta a su amigo León Sánchez Cuesta, propietario de una librería en Madrid: varios de Gómez de la Serna, pues quería rodar una película sobre algunos de sus escritos; también le pide bibliografía de Francisco de Goya, para documentarse con las mismas intenciones de escribir un guion sobre el pintor. Aunque ninguno de los dos proyectos lograron materializarse en películas, estas lecturas supondrán una simiente de inspiración para sus producciones posteriores, tanto en Un perro andaluz como en La Edad de Oro. Por esta época descubre la obra del Marqués de Sade, que lo dejó impresionado; tanto que en su posterior filmografía suelen abundar personajes sadianos.

Tras una breve estancia en Nueva York, Buñuel se instala en España en 1931, con la proclamación de la II República, aunque los viajes de Madrid a París serán constantes. Está al tanto de las publicaciones de sus amigos surrealistas, y además adquiere libros de las nuevas editoriales españolas surgidas en esos años, como Cenit y Ediciones Ulises. En esta etapa de su vida, motivado por los acontecimientos políticos, Buñuel cobra mayor conciencia social y abandona su militancia en el grupo surrealista. Impactado por la lectura de una tesis doctoral del hispanista francés Maurice Legendre, que trataba sobre el atraso en el que se hallaba la comarca extremeña de Las Hurdes, realiza el documental Tierra sin pan. En esta película confluirán las enseñanzas de muchas de sus lecturas: Darwin, Fabre, Marx, Engels, Freud, Sade, la poética surrealista y Legendre se convertirán en sus pilares intelectuales para la construcción del filme.

En 1934 Buñuel comienza a trabajar en la productora Filmófono, del empresario Ricardo Urgoiti. Llegaron a rodar cuatro películas de carácter popular, hasta que la Guerra Civil imposibilitó más proyectos. Una de ellas fue Don Quintín el amargao, para la que Buñuel adaptó un sainete de Carlos Arniches. Años después, en su exilio mexicano, Buñuel volvió a adaptar el mismo sainete. Una de las curiosidades que Javier Herrero menciona en este voluminoso libro de investigación es que el famoso razonamiento paradójico de Buñuel “Soy ateo gracias a Dios”, que encabeza uno de los capítulos de su libro de memorias Mi último suspiro, en realidad lo sacó de uno de los Episodios nacionales de Galdós, quien a su vez lo tomó de un sainete de Arniches titulado Los aparecidos.

El documentado libro de Javier Herrera se completa con las reseñas de los diversos materiales bibliográficos. En primer lugar, los custodiados en el Luis Bunuel Film Institute de Los Ángeles, donde se conservan un centenar de libros y otros documentos que se hallaban en posesión de su sobrino Pedro Christian García Buñuel y que tras su muerte pasaron a manos de Rafael, hijo del cineasta. En los siguientes capítulos se especifican los libros que Buñuel encargaba a la librería de Sánchez Cuesta desde París, y los que se encuentran depositados en el Archivo Buñuel de la Filmoteca Española; también se indican aquellos libros citados por el propio realizador en su autobiografía o en diversas entrevistas, así como los mencionados por otras fuentes testimoniales. Todo un compendio, ingente y ecléctico, de obras y autores que nos demuestran la contumacia lectora de un cineasta universal. -GONZALO MONTÓN MUÑOZ.

Javier Herrera, Buñuel lector. Biblioteca, libros, lecturas (1900-1938), Colección Luis Buñuel. Cine y Vanguardias, Prensas de la Universidad de Zaragoza, 2025. Esta reseña ha aparecido en el nº 157-158 de la revista cultural TURIA (Marzo 2026 – Mayo 2026).